1|EDITORIAL

La igualdad como horizonte de la escuela

Desde 2003 el Estado argentino ubicó a la educación como una de las políticas públicas centrales de la transformación que vivió la sociedad argentina desde entonces. El Ministerio de Educación ha asumido con orgullo la obligación de llevar adelante políticas que contribuyen a una educación de calidad con la convicción de que su éxito depende de la complementariedad con políticas de empleo y de inclusión social y cultural.

En estos últimos nueve años ha habido muchos cambios que sin dudas trastocaron no sólo la realidad cotidiana sino también los parámetros con los cuales debemos pensarla y transformarla. El sistema educativo no ha sido la excepción: la asignación de 6.47% del PBI al financiamiento educativo; la construcción de más de 1300 escuelas y de otras 5 mil en reparación; la entrega de 45 millones de libros, 2 millones de netbooks, 18 mil juegotecas a las escuelas de nivel inicial y más de 4 mil instrumentos musicales para las orquestas infantiles y juveniles; la creación de los canales culturales-educativos Encuentro y Pakapaka; el crecimiento y la valorización de la escuela técnica; y el incremento de más del 600% en los salarios de los y las docentes.

Detrás de estos cambios está el Estado. Un Estado presente. Ese Estado que recuperamos en 2003 restituyó derechos y esto significa un enorme aprendizaje social en términos de su garantía en el futuro pero también respecto de las responsabilidades de cada persona, grupo y sector frente a los derechos restituidos.

Uno de los rasgos para destacar de este proceso iniciado en 2003 es la integralidad con que se han pensado los derechos y su ejercicio. En tal sentido, desde el Ministerio se ha trabajado en forma coordinada con las jurisdicciones provinciales para la construcción de una política educativa federal y con otros Ministerios para garantizar la mencionada integralidad de los derechos. Esto requiere de nuestro esfuerzo y compromiso cotidiano pero, indudablemente, ha permitido en poco tiempo la transformación radical del sistema educativo luego de años de abandono. En este sentido, el Ministerio ha tenido sus puertas abiertas pero además ha tenido una sostenida acción de ir a cada provincia. Porque estamos convencidos de que no se puede gobernar detrás de un escritorio sino que es necesario conocer las realidades territoriales donde, en definitiva, tiene lugar aquello que nombramos como igualdad: educación de calidad y para todos, una mejor escuela para las y los argentinos y para la Argentina. A partir de esta apreciación, creemos necesario redoblar los esfuerzos de coordinación y trabajo conjunto.

Ahora bien, los cambios mencionados abrieron nuevos debates y problemáticas que atender y sobre las que tenemos que avanzar: la universalización de las salas de cuatro y cinco años; la escolarización para niños y niñas de 45 días a 3 años; la extensión de la jornada educativa; la intensificación de la enseñanza de lectura, escritura y matemática; el fortalecimiento de la educación técnica; la creación de alternativas pedagógicas para estudiantes con sobreedad; y la discusión sobre el ausentismo, la evaluación y la formación docente. Queremos que los chicos estén más años en la escuela y que aprendan más. Creemos que los chicos y los jóvenes necesitan de nuestro acompañamiento, de todo nuestro esfuerzo.

Estos desafíos requieren del Estado, de este Ministerio y de la comunidad educativa: docentes, autoridades, sindicatos, padres, niños y jóvenes. Nuestra expectativa es convocarlos: a los papás y mamás, para que acompañen a sus hijos, los ayuden con la tarea, les ofrezcan un libro para leer; y a los docentes, para que participen de los procesos de reflexión sobre sus propias prácticas que nos permitan mejorar la calidad de la educación y la cantidad de horas que los chicos pasan en la escuela.

Para finalizar, quisiera retomar algo que sostiene la presidenta de la Nación Cristina Fernández de Kirchner: necesitamos reconstruir la educación pública, esa que organizaba la vida de miles de chicos y de sus familias, la que generaba un horizonte de movilidad social, la que promovía que en la Argentina somos todos iguales. Este es el gran debate actual: la igualdad. Hoy algunos sectores se niegan a creer que somos todos iguales y no quieren ceder los privilegios que consiguieron. Para nosotros, para este gobierno, para la Presidenta -en cambio- la igualdad es un valor esencial. Por eso tenemos que predicar y defender los derechos conquistados, comprometernos en los desafíos venideros e insistir en la necesaria intervención del Estado único actor social con la capacidad para proteger los derechos de todos. Éste es nuestro compromiso para este 2012 y para los próximos años. Los convocamos a participar, a involucrarse en la construcción de la nueva Argentina: una Argentina para todos y todas.

Lic. Jaime Perczyk, Secretario de Educación de la Nación